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En este día en el que se llenan las redes de mensajes reivindicativos para la mujer, quisiera equilibrar el punto de vista.

En primer lugar, si queremos equiparación salarial y de condiciones laborales me parece perfecto. Si por el contrario queremos ir más allá cayendo en el menosprecio masculino, creo que estamos cometiendo un error. Es por eso que no creo necesarias las felicitaciones “por ser mujer”. Es algo que no he elegido a nivel consciente y ya estaríamos cayendo en desigualdad por no felicitar a los hombres por ser hombres.

Considero que cada persona lleva en sí misma un masculino y un femenino. Lo trabajo de forma muy delicada en la terapia. Ambos tienen funciones diferentes y muy complementarias. Es por eso que al estar internamente equilibrados (“cuando dejemos de ser femenino y masculino, para ser ambos”), podemos experimentar la paz de no “necesitarnos”, simplemente acompañarnos y disfrutarnos, libres de exigir, reprochar, luchar, reivindicar, dominar, satisfacer, servir o sacrificarnos por el género opuesto como un obligación silenciosa, que solo genera miedo y culpa.

Quisiera compartir una creencia del colectivo que es muy habitual en las sesiones: Muchas mujeres llevan grabado desde su clan, desde su transgeneracional, la siguiente creencia subconsciente:

“Solo puedo tener a través de los hombres, pero los hombres son inútiles»

Esto se traduce en varias creencias limitantes subconscientes como: “Necesito la protección de los hombres, pero son inútiles” = Sentir falta de apoyo. Esto lleva a una fuerte exigencia hacia los hombres, porque se ha puesto afuera al hombre como “Autoridad” y con ello se le exige protección.

Por haberse puesto en el hombre la Autoridad, también suele dar lugar, en ocasiones, a la creencia de que “los hombres son violentos y me someten” y esto hace que las mujeres del clan, críen a los hijos varones en un constante “no puedes”, para neutralizarlos, lo que los hace manifestarse en debilidad y de esta manera se cierra el círculo de la creencia: “Solo puedo tener a través de los hombres, pero los hombres son inútiles».

Así que la mujer de esta manera cría a los varones para que no sean violentos, pero genera mucha frustración en ambos géneros: Por un lado las mujeres sienten que dependen de los hombres como representantes del clan y por otro lado los ven como incapaces (o incluso inferiores) porque no las pueden proteger. Esto lo que hace, es generar una rabia en la mujer, que le dice al hombre: “podrás someterme, pero jamás llegarás a satisfacerme”, «nunca serás suficiente para mi”. Genera mujeres incapaces de sentirse satisfechas e incansablemente exigentes con los hombres.

Por otro lado los hombres se sienten coartados en su dignidad (indignados = «sin espacio para ser quien soy»), se sienten infinitamente exigidos, pues por más que proveen “nunca es suficiente”. Esta frustración se demuestra en rabia (a veces violencia) y a veces abandono desde su posición de Autoridad. Ellos sí son su propia autoridad (con el exceso de responsabilidad que pueda conllevar), así lo sienten, pero se les resta fuerza desde su propio femenino interno que les dice: “no puedes, no llegas”.
Desde estas creencias es difícil encontrar entendimiento a nivel social, familiar o de pareja.

En este tiempo en el que se reivindica el Femenino, creo que es más importante que nunca sanar el Masculino.

Primero otorgando a la mujer su propia autoridad, equiparada y autosuficiente a nivel interno subconsciente. Pero entiendo que esto nos da un miedo atroz, porque significa salirse de patrones y estereotipos. Para una mujer es como “dejarla desprotegida en tierra de nadie”. Por eso trabajamos con tanto detenimiento la autoridad y la protección en la terapia.

En segundo lugar se ha de nutrir al hombre desde el amor (su propio amor, libre de dependencia), haciéndole saber que siempre tendrá ese hogar interno dónde reconocer quién es y por qué hace las cosas, ese femenino interno sanado desde la ternura, desde donde “sí, lo puedes todo, porque confío en ti y en tu fortaleza”.

Así la mujer dejará de amenazar desde su exigencia e insatisfacción para intentar conseguir de forma inútil la protección y autoridad externa.

Así el hombre dejará de amenazar desde el abuso de autoridad, la violencia o el abandono, para experimentar dentro de sí esa sensación de volver al hogar donde nutrirse de ternura, reconocerse y desde ahí regenerarse, ¡para poder con todo!

¡Así que desde aquí, os deseo un feliz día a TODOS este 8 de marzo!

Silvia Gutiérrez – Desde mi Ser
Terapeuta SAAMA y ThethaHealer
www.TerapiaSaludEmocional.com

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